A finales del siglo XX nace en Puerto Rico el fenómeno cultural conocido como reggaetón, antes conocido como reggae en español, que fusiona ritmos heredados de África y el Caribe, así como las características musicales del reggae jamaiquino, el hip-hop, el rap o el dancehall. Su ritmo y su lírica van enfocados generalmente a la promoción de la danza, el cortejo y la celebración. Su nacimiento, desarrollo y cartografía podrían ser estudiados a partir de las culturas híbirdas de García Canclini u observarse como un ejemplo de la transculturación que propone Ortiz.
Antes de adquirir su nombre actual, el reggaetón fue denominado por los puertorriqueños como dembow, underground o melaza y fue combatido en sus inicios con el argumento de que era un género corruptor, que promovía la expresión dancística inmoral, comúnmente llamada como perreo. Hoy en día, incluso, es criticado por ser un género musical "machista" y que "degrada la figura de la mujer". En muchos sentidos, también podría realizarse un estudio semiótico y de sexo-género respecto al contenido de sus letras y su promoción (comercialización) audiovisual.
No fue hasta el año 2005 que este género musical cruza las fronteras boricuas y comienza a circular por el mundo globalizado, específicamente el mundo norteamericano, apoyado por las disqueras, las radiodifusoras y la industria televisiva. Fue la canción "Gasolina" del cantantor Raymond (Ramón) Luis Ayala, mejor conocido como Daddy Yankee, la que abrió cambo a lo que sería una nueva expresión proyectada hacia el mundo. Hoy en día este género musical es el principal producto de exportación puertorriqueño. Nombres como Vico C, Wisin y Yandel, Ivy Queen, Don Omar o Tego Calderón suenan en las estaciones de radio, los rankings internacionales, las tiendas de discos compactos y los canales de televisión.
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