jueves, 2 de mayo de 2013

PATRIA o Reggaetón



Desde hace ya un par de décadas que la escena musical lationamericana le ha pasado la estafeta a la escenografía montada por los sonidos caribeños actuales: desde el reggea, estandarte jamaiquino y proyección total de la música antillana, hasta las últimas instancias de las expresiones urbanas, el hip-hop, que como bien es sabido, es un subgénero que surge en los rincones marginados del Bronx norteamericano. Es así, bajo este panorama que nace el reggeaton. Oye mi canto, es una canción de Nina Sky en colaboración (featuring) con Daddy Yankey y N.O.R.E., ve la luz en el verano del 2007. 

El video musical se desarrolla en la costa, en la orilla de la playa que bien podría ser Jamaica o Cancún.  En la reproducción visual cada una de las escenas están claramente relacionadas o más bien realizdas a basa de una analogía entre el cuerpo y la construcción de un conjunto de países unidos por la misma cosa: la música.  Más allá de la letra, que poco a poco enumera una lista de postales representativas del Caribe (Ron, tabaco, sexualidad, baile, amazonismo) tenemos en primer plano del video una fila de mujeres, cada una con un asta clavada a la arena y con una bandera, en simultaneo las vestimentas, que son aparentemente bikinis, simulan de igual manera con el color y las figuras las mismas banderas de los países a los que hacen alusión.

Por otro lado, los cantantes yacen en una posición yuxtapuesta y en primer plano por sobre las bailarinas. Con la particularidad de las vestimentas, en donde ellos portan unas bermudas en conjunto con unas playeras blancas estampadas con las banderas de cada uno de los países que ya se han mencionado.

Quizá la idea principal que puede develarse es aquella de la analogía, una metáfora del viaje y de la fecundación. Puede suponerse que los cantantes ( portadores de las banderas) tienen este papel de trotamundos, se han apropiados de los países y en simultaneo de las mujeres. Este es parte de un discurso en donde claramente se hacen vigentes los estratos de poder y las formas de apropiación, en la escena musical y el particular caso del reggeaton y nos proponen una pauta para hacer nuevas reflexiones.

Joaquín Tamayo

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